¿Quién me ha robado el mes de Abril? le pregunta Juana la Loca
con su cabeza llena de ruido.
Mientras engulle pastillas para no soñar, murmura, así estoy yo sin ti,
como en las rebajas de enero, masticando delirium tremens envuelta en la negra noche, que a mis cuarenta y diez, yo me bajo en la próxima a ver como te planta una barbi superestar los besos de Judas en la boca.
Reparte por la calle melancolía sus besos con sal,
camino del bulevar de los sueños rotos donde deposita siete crisantemos rojos para acallar más de cien mentiras que le hicieron poner un cartel
en su corazón que dice: cerrado por derribo.
Viaja deprisa, pisa el acelerador como un explorador sin detenerse
a contemplar las aves de paso.
Donde habita el olvido, el capitán de su calle la espera, entonando entre dientes, una canción para la Magdalena