
Cuando se produce una gran fulguración, lo primero que se emite son grandes cantidades de partículas de rayos X que tardan tan solo 8 minutos
en alcanzar a la Tierra.
De hecho cuando apreciamos que se ha producido dicha fulguración,
ya hace 8 minutos que ha sucedido.
Cuando estas partículas alcanzan la capa alta de la atmosfera terrestre,
en la ionosfera, se produce lo llamado “ionización”.
Esto significa que la ionosfera terrestre se calienta, cambiando su densidad
y composición, lo que afectaría a las comunicaciones por radio y a la señal
del GPS ya que de esta forma no reflectaría la señal de la misma forma
o directamente ni la reflectaría.
Peor aún, puede crear intensas corrientes eléctricas
en la ionosfera llamadas electrojets.
Estas corrientes provocan un fenómeno eléctrico denominado "centelleo"
que cambia la amplitud, fase, polarización y el ángulo de llegada de las señales. Según un informe del Departamento de Seguridad Interior de EEUU, la señal
del GPS no sólo llegaría degradada sino que la tormenta geomagnética podría impedir que la Tierra recibiera la señal emitida por los 30 satélites
de la constelación GPS.
Esto sucedió este pasado día 23 a causa de la fulguración de clase X
que se produjo, y tal y como informemos en el informe correspondiente indiquemos que hubo varios fallos intermitentes en las comunicaciones
durante varios minutos en diferentes países.