


Un ferrofluido es un líquido que se polariza en presencia de un campo magnético.
Los ferrofluidos se componen de partículas ferromagnéticas suspendidas en un fluido portador, que comúnmente es un solvente orgánico o agua.
Los ferrofluidos se crean añadiendo pequeñas partículas ferromagnéticas a un líquido, con lo que el líquido acaba respondiendo de maneras curiosas a los campos magnéticos del entorno.
En ausencia de campo magnético, los momentos magnéticos de las partículas ferromagnéticas están orientadas al azar, por lo que el fluido no está magnetizado. En cuanto se aplica un campo magnético al fluido, las partículas se alinean rápidamente siguiendo las líneas del campo.
"Esculpiendo" un campo magnético "a medida", se puede controlar de forma precisa la posición de cada partícula del ferrofluido, ya que las partículas tienden a moverse hacia los lugares con mayor flujo magnético.
Los ferrofluidos se crean añadiendo pequeñas partículas ferromagnéticas a un líquido, con lo que el líquido acaba respondiendo de maneras curiosas a los campos magnéticos del entorno.
En ausencia de campo magnético, los momentos magnéticos de las partículas ferromagnéticas están orientadas al azar, por lo que el fluido no está magnetizado. En cuanto se aplica un campo magnético al fluido, las partículas se alinean rápidamente siguiendo las líneas del campo.
"Esculpiendo" un campo magnético "a medida", se puede controlar de forma precisa la posición de cada partícula del ferrofluido, ya que las partículas tienden a moverse hacia los lugares con mayor flujo magnético.
Aumentando o disminuyendo la intensidad del campo se modifica la fuerza que "sujeta" al fluido en una posición dada, lo que en la práctica significa que se pueda vencer el peso de más o menos cantidad de fluido.