
Una mujer desnuda y con sombrero
se deshace en el hueco de mi mano,
diluvio de verano,
tristeza imperceptible de aguacero,
urdimbre de su piel, abrevadero
donde calmar la sed, pudor liviano,
vigilia de su beso cotidiano
de incienso jazmínero.
Venus de sal, naval ondina griega,
como una estatua ciega
que al reto de los Dioses se levanta;
de almíbar y de miel, de aguamarina,
lo mismo que una espina
que llevo atravesada en la garganta.
De diluvios y andenes.
se deshace en el hueco de mi mano,
diluvio de verano,
tristeza imperceptible de aguacero,
urdimbre de su piel, abrevadero
donde calmar la sed, pudor liviano,
vigilia de su beso cotidiano
de incienso jazmínero.
Venus de sal, naval ondina griega,
como una estatua ciega
que al reto de los Dioses se levanta;
de almíbar y de miel, de aguamarina,
lo mismo que una espina
que llevo atravesada en la garganta.
De diluvios y andenes.