El tiempo abarca la vida, toda entera a nuestro alrededor, haciendo círculos como pompas, o repetidas ondas en una charca, y dentro, arrastra los minutos que cuentan nuestros pasos, y las horas que giran como días, midiendo todo el espacio; el que viene de atrás y nos alcanza, y el que caminaremos en un futuro inmediato y se pone a nuestros pies.
El reloj nos pasa página, escribe sobre reglones vivos, deja márgenes a ambos lados, calcula la distancia entre los años, los meses, los días, los momentos que a veces son recuerdos que flotan y ya no tienen tiempo porque vienen y van, viajeros sin maleta, que se instalan libres y sin permiso.