Estas negritas están vivas.
Tienen ojos.
Invisibles ojos,
que sin verlos, te miran.
Lees y acaricias
sentires que se erizan.
Este instante está vivo,
quiere escucharte
recitar en voz alta;
meterse en tu casa
o quizá en tu cama;
curiosear tus estantes
de discos y libros,
de fotos y cartas;
provocarte emociones
y hurgar en tu vida:
¡Date prisa, pasa de página!