martes, 18 de junio de 2013

Ingenuidades ...


Eva guarda un secreto 
que no sabe ni Dios y se comenta
que la culpa de amor que la atormenta 
tiene un nombre concreto;
en andas de eludir divino reto 
simula ser la esposa más atenta,
a cuenta 
de cumplir con el libreto  
que le dicta el sermón de la montaña
y hambrienta se enmaraña 
lo mismo que una loba decidida.
El cándido de Adán, que nunca duda,
a besos la desnuda, 
creyendo ser el hombre de su vida.

Incluido en De diluvios y andenes.