
En nuestra muerte, ilesa.
Como si fueras tú
lo inesperado,
un beso sin después,
lo que hechiza la carne
y es bálsamo en dos vidas.
Igual que la ardedura de la luz,
sembraré lo difícil
haciéndote calor junto a mi sombra,
afán que nunca supe
y contigo aprendí,
pretexto que faltaba para ser
seducción de la espera,
del frío esclavitud que contamina
el desnudo en tus ingles,
-los dos una raíz-
y luego la humedad de los ciclos lluviosos
que huellan el amor
con las noches de diciembre en círculos pequeños.
Como si fueras tú
lo inesperado,
un beso sin después,
lo que hechiza la carne
y es bálsamo en dos vidas.
Igual que la ardedura de la luz,
sembraré lo difícil
haciéndote calor junto a mi sombra,
afán que nunca supe
y contigo aprendí,
pretexto que faltaba para ser
seducción de la espera,
del frío esclavitud que contamina
el desnudo en tus ingles,
-los dos una raíz-
y luego la humedad de los ciclos lluviosos
que huellan el amor
con las noches de diciembre en círculos pequeños.