domingo, 15 de diciembre de 2013

DE GRANDE QUIERO SER....



Bombero, yo quería ser de chico bombero. 

En mi cuadra siempre nos rescataban de un incendio, cuando a las doñas les daba por prender fuego las hojas de los árboles en un barrio 
de fábricas y depósitos. 

Era imposible que no fueran nuestros héroes.

Con el paso del tiempo se me fue olvidando mi vocación hasta que el capanga aquel me dijo: "El puesto es tuyo.

 Comenzás mañana en el segundo turno." 

Y ahí no más me dio el casco y el equipo rojo.

Bueno, no se trata de apagar focos ígneos, sino de encenderlos en la madrugada, pero bueno, nadie es perfecto. 

Con todo, ya me voy acostumbrando a los grititos histéricos de las jovatas, cuando me ponen algún billete de cien, en mi estrecho slip colorado.