
La segunda luna de la Tierra es en realidad un asteroide, conocido como Cruithne, cuya órbita es muy similar a la de nuestro planeta, y tarda aproximadamente el mismo tiempo en realizar una vuelta al sol.
El análisis de Cruithne, asteroide de cinco kilómetros de ancho ubicado a una distancia de 12,5 millones de kilómetros de la Tierra, puede ser de gran valor científico, ya que, por tratarse de un asteroide pequeño, sus características químicas debe mantenerse inalteradas, por lo que presentarían un panorama esclarecedor acerca de la formación de nuestro sistema solar.