miércoles, 12 de febrero de 2014

La última decisión... El teatro de los sueños

La última decisión

Posiblemente todos nosotros hemos escuchado historias de ancianos que han fallecido inesperadamente, en principio sin motivo, como si de alguna forma hubieran decidido su muerte. 

¿Hasta qué punto podemos controlar nuestro cuerpo? 
¿Es capaz el cerebro de ordenar que todo deje de funcionar?
 ¿Existe algo similar a un interruptor general?

 Voy a intentar contestar estas preguntas desde la Neuro-Quántica.

 Una nueva disciplina surgida de la unión entre la Neurología y la Física cuántica. 

Su tesis principal sostiene que la mente del ser humano puede llegar a transformar la realidad. 

De manera que todo aquello que pensamos y deseamos llega a materializarse. La clave estaría en la sincronicidad. 

El pensamiento que sincroniza mente y realidad puede por tanto crear nuestra suerte y nuestro propio futuro, ya no dependería del famoso destino, seríamos nosotros y solamente nosotros – a través de deseos y proyectos 
– los creadores de nuestras experiencias en la vida. 

Si esto es así, también es posible que nuestro cerebro posea el mando total sobre el resto del cuerpo.

 Y en ese caso tendría sentido que un anciano en un momento determinado, quizás porque no encuentra motivaciones para seguir viviendo o porque cree que ya ha vivido lo suficiente y ha hecho lo que debía hacer, tome esa decisión tan trascendental de acabar con su existencia.

 Antes de apretar el interruptor que comentaba, es necesario tener en cuenta: 

En la vida hay un encuentro con la vida y luego una despedida en la cual intentamos redondear toda nuestra fase terrenal, y en ella hay una serie de fases en las que debemos aprender a despedirnos de los demás, a cerrar cabos sueltos. 

Debemos aprender a cerrar esa puerta detrás de nosotros.