viernes, 14 de mayo de 2010

Es por eso que late tu corazón...


Tu corazón es un músculo; pero seguramente ya sabías eso, no?

Es un músculo estriado hueco envuelto completamente en el pericardio.

Cada uno de tus latidos forma un ciclo de eventos llamado ciclo cardíaco.

Cada ciclo cardíaco consta de una contracción y una relajación muscular que se repite aproximadamente 75 veces por minuto.

Tu corazón, así como el mío, se divide en 4 cavidades: dos cavidades superiores llamadas aurículas y dos inferiores llamadas ventrículos.

Tu sangre, conformada entre otras cosas por eritrocitos, leucocitos y plasma, se pasea por tu corazón, entre aurículas y ventrículos y visita todas las esquinas de tu cuerpo gracias a tus latidos.

Tu aurícula derecha, como sabrás, se relaja y al relajarse recibe, por medio de tus venas cavas, la sangre proveniente de todo tu cuerpo, sangre impregnada de dióxido de carbono y otros deshechos.

La sangre fluye desde tu aurícula derecha, cuando esta se contrae, a tu ventrículo derecho, cuando este se relaja. Inmediatamente después, tu ventrículo derecho se contrae y dispara la sangre hacia tus pulmones por medio de la arteria pulmonar, donde los átomos de hierro, enredados entre las ramas de toda la hemoglobina que reside en tus células rojas, se abrazan a cuantas moléculas de oxígeno puedan antes de introducirse a tu aurícula izquierda.

Tu aurícula izquierda se relaja entonces y recibe la sangre oxigenada que regresa de tus pulmones a tu corazón, y al contraerse, la manda a tu ventrículo izquierdo, considerablemente más poderoso que el derecho.

Lo sabías?

Las paredes de tu ventrículo izquierdo son el doble o el triple del grosor de las paredes del derecho.

Tu ventrículo izquierdo ahora se relaja para recibir la sangre oxigenada y luego contrae sus gruesísimas paredes y expulsa, por medio de la arteria aorta, la sangre oxigenada a todos los rincones de tu cuerpo.

Más o menos cada 60 segundos, todas y cada una de las células de todos los órganos de tu cuerpo reciben oxígeno gracias a los latidos de tu corazón.

Tu corazón es un músculo miogénico; te explico: significa que a diferencia de otros músculos esqueléticos, tu corazón no necesita de un estímulo externo, como del cerebro, pues se estimula a sí mismo.

A parte de otros sorprendentes y mágicos atributos, tu corazón tiene esta increíble capacidad de autoestimulación que es coordinada por tu sistema nervioso autónomo.

Las secuencias de las contracciones de tu corazón se producen por una despolarización que ocurre en las membranas de tus células cardíacas, y esta despolarización da lugar a un potencial de acción.

Este potencial de acción es un impulso eléctrico que se genera en tu nódulo sinusal, una pequeña masa de tejido especializado que se encuentra en la parte superior de tu aurícula derecha.

Tus células cardíacas están comunicadas de tal manera que forman una magnífica red de conducción, y el potencial de acción se propaga por todas ellas.

La corriente eléctrica producida por la despolarización, o sea, el potencial de acción, se transmite a lo largo de tus dos aurículas primero, estas se contraen y luego se estimulan tus ventrículos, y entonces estos se contraen.

Cada contracción de tus ventrículos representa un latido tuyo.

Este sistema de conducción eléctrico explica la regularidad de tu ritmo cardíaco y asegura así la coordinación de tus contracciones auriventriculares.

Fascinante, no?

En cada uno de tus latidos, tus aurículas se contraen una fracción de segundo antes que tus ventrículos, ya que la sangre recibida por tus aurículas tiene que ser vaciada a tus ventrículos antes que estos se contraigan para después ser expulsada ya sea a tus pulmones o al resto de tu cuerpo.

Todo esto en cada latido tuyo.

Es por eso que late tu corazón. Lo sabías?

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