
La vida
NO CONSISTE EN ESPERAR A QUE PASE LA TORMENTA,
SINO EN APRENDER A BAILAR BAJO LA LLUVIA.
Es lo que sentí aquél día a las ocho de la mañana,
haciendo un alto en el andar.
Estábamos todos arrugados, mirando el tremendo chaparrón que caía
¿Cómo salir a andar en esas condiciones?
Nos íbamos a empapar.
Un silencio se hizo y dije:
HOY VAMOS A ANDAR SOBRE LAS AGUAS.
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