Hay momentos en que por las circunstancias que estamos viviendo
nos creemos los únicos habitantes del universo;
nos sentimos tan dichosos o tan desdichados,
que necesitamos que la vida se detenga ante nosotros;
pero eso nunca sucede.
La vida sigue, la vida gira a nuestro alrededor
y no admite explicaciones sobre con qué tipo ritmo
se nos da mejor bailar.
La vida,
lo mismo que la alegría no podemos planificarla.

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