miércoles, 26 de enero de 2011

Cómo sentimos la temperatura.


Un estudio publicado en Nature Neuroscience [1] por un equipo del Instituto de Investigación Scripps (EE.UU.) describe el mecanismo molecular que nos permite percibir la temperatura procedente 
de un foco de calor.



 Para entenderlo tendremos que hablar 
de lo picante que está el chile.

El chile (chili), guindilla o ají contiene capsaicina, 
(8-metil-N-vanillil-6-nonenamida, C18H27NO3)
 y otros compuestos similares, que estimulan los receptores de calor 
y dolor de la epidermis, provocando así una irrigación sanguínea 
más intensa, sudoración y, por lo tanto, una disminución
 de la temperatura corporal.

Por otra parte, los humanos y otros animales vertebrados 
usan neuronas sensoriales especializadas para detectar
 la temperatura, la presión y otros estímulos físicos en la piel. 

Estas neuronas se localizan en la médula espinal y sus axones
 se prolongan hasta la piel y otros órganos. 

En la superficie de estos axones hay proteínas que forman canales iónicos que permiten el paso de iones del interior al exterior 
de la neurona y viceversa. 

Algunos de estos canales iónicos actúan como sensores 
de temperatura: cuando se alcanza determinada temperatura
 se abren permitiendo la entrada de iones en la neurona,
 lo que cambia la diferencia de potencial en la membrana celular, siendo esta señal eléctrica la que neurona transmite al cerebro.

La existencia de neuronas especializadas para frío y calor se ha conocido durante años, pero lo que no se sabía era qué moléculas “sentían” la temperatura y enviaban la señal a la neurona de 
que debía informar al cerebro.

 En 1997 [2] la cosa cambió cuando se pudo demostrar que el canal catiónico TRPV1 [en la imagen] se abre cuando la temperatura está por encima de 42 ºC. 

Este canal puede ser activado por varios estímulos, entre ellos
 la capsaicina del chile. 

Esta característica es la que ha sido empleada ahora
 por los investigadores del Scripps para descubrir cual es el mecanismo molecular de funcionamiento del TRPV1.

Había dos teorías para explicar la activación de los canales iónicos
 en respuesta a la temperatura. 

Basándose en el parecido con los canales iónicos activados por
 el voltaje, la primera teoría proponía que la sensibilidad para el voltaje estaría tan ajustada que las variaciones en la temperatura provocarían pequeñas variaciones en el voltaje que, a su, 
vez, desencadenaría la apertura del canal.

 Por otro lado, la segunda teoría proponía que estos canales
 tendrían una estructura modular y, por tanto, un dominio específico que permitiría su activación por la temperatura.

El equipo de investigadores usó una aproximación al problema sencilla pero muy laboriosa. 

La idea era generar mutaciones del TRPV1 que afectasen
 a un solo aminoácido y después comprobar cuáles 
de estas mutaciones impedía que la proteína siguiese siendo sensible
 a la temperatura pero, eso sí, permitiese su activación 
por la capsaicina. 

Se generaron y comprobaron 8.500 mutaciones.
Los resultados indicaban que las mutaciones que tenían los efectos buscados se concentraban en una zona de la proteína, la región 
del poro exterior, lo que apoya la idea de que existe un 
“dominio sensor de temperatura”

El equipo descubrió que el TRPV1 tiene dos maneras de abrir el canal: por un breve período de tiempo, de sólo un milisegundo, 
o por un período relativamente largo, de alrededor de 10 milisegundos. 

Las mutaciones que alteraban la sensibilidad a la temperatura interferían con las aperturas de larga duración, pero no con las cortas. 

Los investigadores creen, a la vista de estos resultados, 
que el dominio de la zona del poro externo contribuye
 a la termosensibilidad de TRPV1 estabilizando el estado abierto.

Nuestra capacidad para sentir la temperatura está íntimamente relacionada con nuestra capacidad para sentir dolor,
 la mejor comprensión de estas proteínas puede ser crucial
 para el desarrollo de fármacos que puedan activarlas o bloquearlas, creando analgésicos más eficaces.

Referencias:
[1]
Grandl, J., Kim, S., Uzzell, V., Bursulaya, B., Petrus, M., Bandell, M., & Patapoutian, A. (2010). Temperature-induced opening of TRPV1 ion channel is stabilized by the pore domain Nature Neuroscience DOI: 10.1038/nn.2552

[2]

Caterina MJ, Schumacher MA, Tominaga M, Rosen TA, Levine JD, & Julius D (1997). The capsaicin receptor: a heat-activated ion channel in the pain pathway. Nature, 389 (6653), 816-24 PMID: 9349813

Nature.


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