lunes, 24 de enero de 2011

Descender...


Si desciendes, arrastras tras de ti el aire. 
La densidad se abre bajo tus pies.
 No acabas de pisar la materialidad. 
No vislumbras un suelo donde aposentarte.

Envuelves en gasa tu energía. 
La misma que te hace caminar sobre el viento. 
Un paso de baile sobre la nada. 

Las vetas de mármol hacen aguas mientras dibujan tu caída.
 Tanta claridad irrumpe en diagonal sobre las zonas obscuras del territorio que estás a punto de invadir. 

Nunca unos pies se mostraron tan hermosos sino al ejecutar ese movimiento.
 Ese punto decidido que transforma lo endeble en base.

 Una disputa donde la liviandad no quiere abandonarse del todo. 

Puede ser el vestido lo que contiene el aterrizaje.
 Pueden ser las nubes que desatan una ligereza que antes no pudiste comprobar. 
Mientras tu viaje por los cielos ahuyentó la ansiedad que te alejó
 de la tierra.

 No se vive sólo de la contemplación, como si el objeto de la visión resultara ajeno.
 No se vive mejor por rehuir la medida que toca y transforma
 las asperezas de lo cotidiano.

 Tu bajada traza una descripción bella precisamente
 porque se aproxima nuevamente al origen. 
Estás cerrando un círculo que creció en un horizonte antiguo
 y esperanzador, donde buscar era una curiosidad primero,
 una exigencia después, una obsesión mucho más tarde.

 El punto de partida te recibe, sin que tú lo reconozcas. 
No es el mismo.
 Nunca nada permanece sino en la memoria que arrastramos.

 Las magnitudes de los años de aprendizaje
 se minimizan en la vida física. 

Sólo la memoria las mantiene intocadas,
 capaces de hacer percibir lo experimentado en los rincones más lejanos de nuestro tiempo. 

Vas descendiendo, 
atravesando las fronteras del claroscuro. 

Donde tus pies recibirán el beso de los elementos. 
Se mojarán y se encogerán de frío,
 se resecarán y se dilatarán por el sol.

 Unas caricias para que te compruebes netamente humana.

 Y si no te encuentras, sabes muy bien que tus pies está hechos
 de la materia más especial para reemprender el vuelo.

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