Cerca del final de su vida, Alan Turing, escribió en una carta a su amigo Norman Routledge este terrible silogismo:
Turing cree que las máquinas piensan
Turing yace con hombres
Luego las máquinas no piensan
Aparte de que su homosexualidad fuera un pecado demasiado grande para ser perdonado por la religiosidad victoriana de la época (no es casual que Turing utilice la locución bíblica ”yacer con”),
la creencia en que lo exclusivamente humano pudiera ser extensible a seres de silicio era, y sigue siendo, una blasfemia que acabó tanto con su vida como con su legado
(gran parte de sus ideas se las atribuyeron a Von Neumann).
¿Después de Copérnico, Darwin y Freud, será Turing el nuevo leñador que hará caer el maltrecho árbol del antropocentrismo?
PD: Por si acaso alguien no lo sabe el logo de Apple representa la manzana bañada en cianuro con la que Turing se suicidó.

No hay comentarios:
Publicar un comentario