jueves, 27 de enero de 2011

Lo que vemos...


Salvador Dalí: La metamorfosis de Narciso (1937)


De esta manera, cuando se dice que ha sido puesto en evidencia
 lo oculto, lo que se ve realmente es la ordinaria obviedad
 de su funcionamiento. 

Como los realitis, que se pusieron de moda
 con una carcasa transparente para comunicar sus mecanismos 
íntimos, Wikileaks ha actuado como un manto calado para hacer ver
 la lencería transparente que a su vez transparentaba una obvia


anatomía con la transparencia.(...) 

El pecado oculto es suficientemente previsible como para que
 su 
visibilidad no añada nada.


 De este modo, el juego del poder actúa con una impunidad absoluta
 porque su proceso se desarrolla por los parques de la corrupción de 
antemano admitidos como el espacio recreativo y natural del sistema.

 El sistema funciona merced a la energía emanada de 

la descomposición



Con Dalí siempre estamos mirando el mundo con 

una visión al revés,

 Un mundo brillantemente claro, envenenado y encogido,
 cuyas profundas perspectivas y definidas manchas de alucinantes 
sombras fascinan al ojo pero no invitan al cuerpo

no podemos 
imaginarnos caminando por ese paisaje,

 ni siquiera tocándolo porque todo es una ilusión.


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