Un animal clonado no tiene por qué haber sufrido ninguna manipulación genética: solo es una réplica de otro.
Lo que ocurre es que los animales transgénicos, es decir, aquellos a los que se les ha sometido a alguna modificación en su código genético, suelen producirse mediante clonación.
Esta técnica podría permitir la reproducción de ganado tratado con ingeniería genética que no tenga priones, las proteínas que lo hacen susceptible de sufrir el mal de las vacas locas.
También podría hacer posible replicar animales tratados genéticamente para resistir enfermedades o con menor impacto ecológico, como el Enviropig (ecocerdo), cuyos desechos contienen menos fósforo, un contaminante problemático resultado de las granjas de cerdos.
La veda del supermercado se ha abierto solo para los primeros: todavía no está autorizado el consumo de animales transgénicos.
“El empleo de animales clonados transgénicos no pasa por la cadena alimentaria”, tranquiliza Puigdomènech.
“En lo que se está trabajando es en que estos animales lleguen
a generar sustancias de interés médico, como hormona de crecimiento e insulina”.
Por lo tanto, aun cuando los animales transgénicos vayan directamente solo al laboratorio y a la farmacia,
lo que parece seguro es que, antes o después,
todos terminaremos comiéndonos a algún hijo de clon.
1. ¡¡¡ Multiplica y come!!!
Fibroblastos.
Son células pluripotenciales que se extraen de un feto bovino
de 45 días de gestación.
2. Cultivo el laboratorio
Hasta agotar el 95% de la capacidad reproductiva de las células.
3. El núcleo, de viaje.
Los científicos retiran el núcleo de los fibroblastos para transferirlo
al ovocito de la vaca.
4. Transferencia.
Primero se quita el núcleo del óvulo no fertilizado,
y después se reemplaza con el que procede del animal a clonar.
5,. Fusión
Mediante pequeñas descargas eléctricas se consigue fusionar
el material genético del fibroblasto y el del ovocito.
6. Gestación.
Cuando el óvulo resultante de la fusión se convierte en embrión, se injerta en el útero de la vaca.
Después de 250 días nacerán las crías clonadas.
7. Resultado
Según la FDA, los cambios en las cualidades nutritivas no tienen que ver con la clonación.
Segunda generación.
En Argentina, ya se han obtenido las primeras vacas clones
de clones y transgénicas.
Pocos meses después lo hicieron Clara, Dulce y Mansa,
clones de Pampa y, por tanto, idénticas a ella…
salvo por un detalle fundamental: son transgénicas.
Tras la manipulación genética a que fueron sometidas,
sus células poseen el gen de la hormona de crecimiento humana.
Son las primeras del mundo que transportan en su ADN el gen que,
al expresarse, hará que los animales produzcan leche con
esa hormona, utilizada para tratar el enanismo.
Al obtenerla a partir de la leche, se abaratan los costos.
Más residuos en la leche de clon
Pero lo cierto es que iguales no son: Marie Walsh, de la Universidad de Utah (EEUU) ha encontrado variaciones en los niveles de dos ácidos grasos –palmítico y linoleico—, así como en los de algunos minerales (potasio, zinc, estroncio y fósforo).
Aunque todos estos niveles se encuentran dentro de la normalidad.
Tampoco parece problemático el mayor volumen de residuos químicos que presenta la leche clonada, debido a que los clones son objeto de mayor atención médica durante su desarrollo y, en consecuencia, consumen más fármacos que las terneritas del campo.
Este es el primer estudio comparativo que se realiza.
OVEJAS... NO
La FDA ha dicho sí a la venta de carne de cerdo,
vaca y cabra clonados, pero no ha autorizado la de ovejas.
No dice que entrañe riesgo comerla, pero “faltan evidencias”
de lo contrario.
vía: Quo.es











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