No siento nada... aparte de un frío infernal.
Rara metáfora.
Y a mi alrededor el tiempo haciendo trampas,
enseñándome el truco, corriendo demasiado lento.
Otra rareza.
¿Todo va a ser igual de extraño a partir de ahora?.
Intento mover una pierna, un brazo, una vértebra, un riñón...
no los siento, y mira que he sido de sentir el riñón a rabiar.
Me han debido de inmovilizar con alguna
clase de veneno intersensorial.
Intento pensar pero el cerebro está saturado de una imagen,
una imagen clara y concisa, y esto, es un pensamiento
que vaga por mi cabeza desubicado,
y que otro pensará por mí.
El corazón...¿qué corazón?

No hay comentarios:
Publicar un comentario