Encuentran que gran parte del genoma de una bacteria está integrado
en el genoma de la mosca que la hospeda.
El modo más habitual de transmisión de los genes es “vertical”,
es decir, los hijos reciben los genes de sus padres, una especie recibe
los de la especie inmediatamente anterior en la escala evolutiva, etcétera.
Sin embargo, existe también la posibilidad de transmitir directamente
genes de una especie a otra, aunque no esté directamente relacionada
con ella; esto se denomina
transferencia “lateral” u “horizontal” de genes.
Este proceso es relativamente común en bacterias, pero también
se conocen ejemplos de transferencia lateral de genes desde una bacteria
a plantas o animales.
Uno de los ejemplos mejor estudiados es el de unas bacterias del género Wolbachia, que infectan a una gran cantidad de insectos
y gusanos en todo el mundo.
Esta bacteria se encuentra en los ovarios de estos animales,
y esto hace posible que fragmentos de su genoma se puedan integrar
en el genoma del animal hospedador.
Hasta ahora se contaba con unos pocos ejemplos de que esto hubiera sucedido
en la naturaleza; un sorprendente artículo en la revista Science demuestra la presencia de una gran parte del genoma
de Wolbachia en el genoma
de la Drosophila ananassae, una variedad tropical de la mosca del vinagre.
Lo extraordinario de este hallazgo es la gran cantidad del genoma bacteriano presente en el genoma de moscas: hasta 1 megabase
(1 millón de nucleótidos) del genoma de Wolbachia
forma parte del genoma de la mosca.
Aunque muchos de los genes de la bacteria que están integrados
en el genoma de la mosca están interrumpidos, y por tanto probablemente
no son funcionales, los investigadores han identificado
hasta 28 genes de la bacteria que están activos,
lo cual podría tener un efecto significativo sobre la fisiología del insecto.
Además, los mismos investigadores han encontrado fragmentos del genoma de Wolbachia en otros gusanos, avispas y en una especie de mosquito,
lo cual sugiere que este fenómeno podría ser más frecuente
de lo que se pensaba.
Esto podría tener una gran importancia práctica para los investigadores
que están descifrando los genomas de estas especies:
en el proceso de lectura del genoma (la reacción de secuenciación)
aparecen en ocasiones secuencias bacterianas, cuya presencia se atribuye habitualmente a la contaminación de las muestras durante el proceso.
Quizás a partir de ahora habrá que sopesar la hipótesis de que
esos fragmentos hayan entrado en ese genoma durante
la historia evolutiva del animal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario