sábado, 5 de marzo de 2011

SHERLOCK HOLMES, GRISSHOM Y…LAS CICLODEXTRINAS


Primero fue Gil Grisshom en Las Vegas, luego Horatio Caine en Miami y, por último, Marc Taylor en New York.
 En la última década los principales protagonistas de la serie televisiva
 “Crime Scene Investigation” (C.S.I.) han utilizado las más modernas técnicas para resolver todo tipo de asesinatos.
Sin lugar a dudas, una de las más empleadas, y que hemos podido ver en prácticamente todos los capítulos, ha sido la reacción del luminol para detectar restos de sangre en la escena de distintos crímenes. 
Sin embargo, esta técnica presenta un serio inconveniente que acaba de ser subsanado por un grupo de científicos.
Pero retrocedamos en el tiempo ya que no fueron los C.S.I. los primeros en utilizar el luminol en sus investigaciones. 
Hace ya muchos años, Sir Arthur Ignatius Conan Doyle nos dio una primera pista, y no fue ni más ni menos que cuando el entonces casi desconocido Sherlock Holmes conoció a su querido Doctor Watson.
 Aquel día de 1881 el mítico detective buscaba un químico que le ayudara a resolver uno de sus innumerables casos. 
Sherlock Holmes necesitaba detectar la presencia de la sangre en la escena de un crimen pero no sabía como.
En el primer capítulo de la serie novelesca, cuando el Doctor Watson es llevado a conocer al detective como posible compañero de piso, lo encuentra gritando “¡Lo he encontrado! ¡Lo he encontrado!”, refiriéndose al descubrimiento de una sustancia química que reacciona solamente en contacto con la hemoglobina y con ninguna otra sustancia.
¿Pero que es lo que había encontrado? 
¿Cómo había dado con esa sustancia?
 ¿Qué reacción es la que desencadenaba?
Hoy en día la investigación criminal emplea para detectar la presencia de sangre en escenarios de crímenes lo que se conoce como reacción del luminol, un derivado del ácido ftálico de color verdoso y poco soluble.
El luminol se oxida en presencia de peróxido de hidrógeno en un medio alcalino, pudiendo actuar como catalizador de la reacción el grupo hemo presente en la hemoglobina de la sangre y dando lugar a luz de color azul.
 En otras palabras, una mezcla de luminol + agente oxidante + agente alcalino, cuando entra en contacto con sangre, emite luz.
 Así, pulverizando una solución de luminol en un área sospechosa se produce quimioluminiscencia (fenómeno por el que se produce luz a lo largo de una reacción química) en los lugares en que ha habido sangre, incluso si esta ha sido lavada y no es perceptible a simple vista.
Sin embargo, y como hemos comentado anteriormente, esta reacción tiene una gran desventaja. 
Aunque la reacción del luminol es capaz de detectar cerca de 1 µL de sangre en 1 L de disolución, en determinados casos la sensibilidad del método disminuye lo que implica que cantidades extremadamente bajas de sangre sean, a veces, imperceptibles.
Para resolver este inconveniente recientemente un grupo de investigación español ha demostrado en la prestigiosa revista científica “Journal of Physical B” como la encapsulación del luminol dentro de un determinado tipo de moléculas no solamente incrementa la estabilidad del luminol, sino que aumenta significativamente la sensibilidad de la técnica (hasta tres veces), permitiendo la detección de niveles aun mas bajos de sangre. 
Estas moléculas, que forman parte del avatar, son las denominadas ciclodextrinas, oligosacáridos cíclicos que contienen de 6 a 12 unidades de glucosa.
 Estructuralmente, las ciclodextrinas tienen forma de anillo tronco cónico con una superficie externa hidrofílica y una cavidad interior de carácter hidrofóbico.
La propiedad más importante de las ciclodextrinas es su capacidad para incluir una amplia variedad de moléculas, como es el caso del luminol, dentro
 de su cavidad hidrofóbica, lo que puede alterar algunas de las propiedades
 de la molécula encapsulada entre las que se encuentra su solubilidad, absorción, biodisponibilidad, estabilidad, reactividad química, y,
 en el caso que nos preocupa, su luminiscencia. 

Así, la encapsulación de diversas sustancias luminiscentes,
 como es el caso del luminol, provoca un incremento en su luminiscencia debido a que esta propiedad se ve favorecida por la pérdida de movilidad 
del luminol al estar encapsulado en el interior de las ciclodextrinas.


¿Y todo esto en qué se traduce?
 Pues es bien sencillo, si pulverizamos el escenario de un crimen con una disolución tradicional de luminol en presencia de ciclodextrinas podremos observar concentraciones de sangre tres veces menores que si empleamos el método clásico utilizado en criminología.
Dentro de pocos capítulos podremos observar como a las habituales técnicas de cromatografía gaseosa, espectroscopía, electroforesis, cromatografía líquida o fluorimetría, los C.S.I. Gil GrisshomHoratio Caine Marc Taylor tendrán que sumar una nueva técnica científica…la encapsulación molecular.
Si el Doctor Watson levantara la cabeza…


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