
El pelo recogido y seguramente tamborileando con tus uñas sobre el mantel blanco de lino, como sueles hacer cuando te sientes realmente hundida.
De pronto una canción familiar, y te levantas de la silla con un movimiento exquisito, preguntándote, buscando, husmeando el aire...
¿A caso escucharon tu plegaria? ¿Volverá a bailar cenicienta?
Y entonces... de repente... la multitud se aparta...
Y ahí está él, lo habías olvidado: elegante, con estilo, radiante de carisma.
¡Qué demonios! ¡La vida sigue!
Quizá no hubo poesía, quizá no hubo miradas, quizá no hubo sexo, pero...
¡Seguro que habrá baile!
De pronto una canción familiar, y te levantas de la silla con un movimiento exquisito, preguntándote, buscando, husmeando el aire...
¿A caso escucharon tu plegaria? ¿Volverá a bailar cenicienta?
Y entonces... de repente... la multitud se aparta...
Y ahí está él, lo habías olvidado: elegante, con estilo, radiante de carisma.
¡Qué demonios! ¡La vida sigue!
Quizá no hubo poesía, quizá no hubo miradas, quizá no hubo sexo, pero...
¡Seguro que habrá baile!