jueves, 12 de septiembre de 2013

¡Seguro que habrá baile!

Foto: El pelo recogido y seguramente tamborileando con tus uñas sobre el mantel blanco de lino, como sueles hacer cuando te sientes realmente hundida.

De pronto una canción familiar, y te levantas de la silla con un movimiento exquisito, preguntándote, buscando, husmeando el aire... 

¿A caso escucharon tu plegaria? ¿Volverá a bailar cenicienta? 
Y entonces... de repente... la multitud se aparta...

Y ahí está él, lo habías olvidado: elegante, con estilo, radiante de carisma. 

¡Qué demonios! ¡La vida sigue!

Quizá no hubo poesía, quizá no hubo miradas, quizá no hubo sexo, pero... 

¡Seguro que habrá baile!

El pelo recogido y seguramente tamborileando con tus uñas sobre el mantel blanco de lino, como sueles hacer cuando te sientes realmente hundida.

De pronto una canción familiar, y te levantas de la silla con un movimiento exquisito, preguntándote, buscando, husmeando el aire...

¿A caso escucharon tu plegaria? ¿Volverá a bailar cenicienta?
Y entonces... de repente... la multitud se aparta...

Y ahí está él, lo habías olvidado: elegante, con estilo, radiante de carisma.

¡Qué demonios! ¡La vida sigue!

Quizá no hubo poesía, quizá no hubo miradas, quizá no hubo sexo, pero...

¡Seguro que habrá baile!