
El pequeño estaba decidido a capturar como fuera posible a las quisquillosas mariposas.
Alistó su pequeña red, abrió la boca y se puso al acecho; duró de ésta forma muchos días preocupando a sus padres que en un principio la habían tomado como cosas de la infancia.
Pero después pensaron que era mucho más grave, pues ya joven no hacía cosa alguna fuera de nombrar y esperar a las mariposas, aunque era absurdo, porque ellos jamás las habían visto.
Lo llevaron al psiquiatra.
Los adultos no entendieron que las mariposas que el joven pretendía aprisionar eran esas que revolotean en el estómago, cuando uno empieza a enamorarse.
adolfocanals@educ.ar
Alistó su pequeña red, abrió la boca y se puso al acecho; duró de ésta forma muchos días preocupando a sus padres que en un principio la habían tomado como cosas de la infancia.
Pero después pensaron que era mucho más grave, pues ya joven no hacía cosa alguna fuera de nombrar y esperar a las mariposas, aunque era absurdo, porque ellos jamás las habían visto.
Lo llevaron al psiquiatra.
Los adultos no entendieron que las mariposas que el joven pretendía aprisionar eran esas que revolotean en el estómago, cuando uno empieza a enamorarse.
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