
Se quedó mirando la caja. Lisa y naranja. Muy sencilla, pero el naranja estridente. Y le gustaba. le gustaba por la frase grabada en letras de sobrio negro. "Hecho por duendes". Volvió a sonreir. Recordó cuando creía en la magia. Cuando le gustaba pensar que había seres invisibles dispuestos a prestarle su ayuda y consideraba vivos algunos de sus objetos, los preferidos.
Se sorprendió. La sonrisa pasó a ser una mueca. ¿Por qué pensaba en pasado? Creía. Le gustaba pensar. Consideraba. ¿Cuando se había negado a seguir creyendo? Hace muy poco coleccionaba alas de hada, ¿y ahora? Ahora se estaba negando a soñar. Se estaba obligando a dormir su vida. Sin más. Su mirada volvió a la caja. Pensó: la dejaré sobre la mesa, bien visible.
adolfocanals@educ.ar
No hay comentarios:
Publicar un comentario