
Los ojos del mundo se humedecen,
se desliza una lágrima peregrina regando con perenne ternura la tierra,
que húmeda completa el milagro del brotar del musgo.
Rayos de sol tímidos acariciando rincones sombríos,
llenando los ángulos de doradas caricias
La luz deleitándose cierra los ojos, la sombra se deja querer.
Fusión de transparencias vibrantes,
que se mueven al son de secretas melodías.
Danza acompasada, nacida de la esencia del color.
Es entonces cuando donde empieza una acaba otra.
Luces y sombras; vida, momento y color.
adolfocanals@educ.ar
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