martes, 1 de julio de 2008

Horas vividas, vivencias compartidas...


Horas vividas, vivencias compartidas, aquellos juegos...

En los que un charco de lluvia era un gran océano que cruzar en pos de grandes aventuras.
A grandes mares, grandes navíos.
Barcos de papel, pergaminos de noticias, que con tinta y palabras se mantenían a flote.

Horas vividas, vivencias compartidas, aquellos juegos...

Donde la rama de un árbol, era la torre vigía desde donde ondear los sueños.
Una fortaleza compartida donde sentirse en libertad, fuera de maduras miradas.
El torreón por el que contemplar como la tarde se retiraba a descansar.

Horas vividas, vivencias compartidas, aquellos juegos...

Donde una bolita era un gran tesoro. Un potrero un fuerte conquistado.
Un perro fiel compañero, compartido en miles de batallas.

Horas vividas, vivencias compartidas, aquellos juegos...

Creciendo entre calles, chiquilladas, pequeñas ilusiones, grandes quimeras.
Juegos de la niñez, afianzando lazos de amistad,
con confidencias secretas y pactos de inocencia.

Horas vividas, vivencias compartidas, aquellos juegos...

Retenidos a golpe de sentimientos en nuestro corazón,
que vagarán por siempre en el cofre de nuestra alma.

Horas vividas, vivencias compartidas, aquellos juegos...

Colorín, Omar, Hugo, Cacho, Milanesa, Ququi, Tucumano,
Daniel, Raúl, Carlitos, Evangelista, Carbonero,

y ella ...

Liliana, mi primera novia...

adolfocanals@educ.ar


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