
El sueño es como una partida de ajedrez conmigo mismo.
El alfil hace de torre, el caballo avanza verticalmente, e incluso los peones puede declararse reyes.
Cada noche los tronos de la razón son usurpados por advenedizos y nouveaux riches.
Y en cada despertar fingimos que el antiguo régimen ha sido restaurado.
adolfocanals@educ.ar
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