
Me construí un mundo de palabras
para soportar el frío,
pero sigue haciendo frío
y tú, ya, no estás ahí.
Pensé que las metáforas
me abrigarían en las noches heladas,
necesito que me abraces.
¿Para qué sirven las palabras
si el fuego no se enciende?
Sólo quiero el calor de tus imágenes
y el magma de tus verbos.
Sólo quiero que me abraces,
entre palabras
o...
sin palabras.
Ana Muela Sopeña
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