
Te diluyes.
Como rocío incierto de amanecer,
aún cuando las primeras luces horadan el paisaje.
Débil hielo microscópico que el sol alía a una nueva densidad.
Ya eres líquido.
Agua torrencial que derrumba el verano en amplias cortinas de frescura.
Y recorres haciendo brotar miles de aromas a hierba,
bosque, arroyo y campo mojado.
Ya eres todo,
ya eres ... Elisa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario