viernes, 24 de octubre de 2008

Ya eres ... Elisa.



Te diluyes.
 Como rocío incierto de amanecer, 
aún cuando las primeras luces horadan el paisaje.

 Débil hielo microscópico que el sol alía a una nueva densidad.
Ya eres líquido.

 Agua torrencial que derrumba el verano en amplias cortinas de frescura.
 Y recorres haciendo brotar miles de aromas a hierba,
 bosque, arroyo y campo mojado.
Ya eres todo,  
ya eres ... Elisa.

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