
Rayando el sol...
ella se baja del coche.
Y se da la vuelta,
pues quiere mirarle por última vez.
Sus miradas se reconocen de nuevo....
y él le susurra: "te tengo atrapada,
entre mi piel y mi alma",
mientras la canción
se despide de ellos.
El la ve marchar.
Sabe que es un cobarde.
Sabe que pagará por ello.
Y maldice al tiempo,
ese gran manipulador,
porque no le permitió conocerla primero.
Le maldice
por haber llegado demasiado tarde.
El sol, ajeno, o quizás no,
le acaricia con sus rayos.
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