
Imagen:Aimar
Al niño de las mejillas azules
le salieron orejas de conejo.
Convencido de que era mago,
sacó su flauta mágica para encantar serpientes.
Lo que él no sabía era que la flauta sí era mágica,
pero en otro sentido: traía la primavera
y hacía florecer su corazón de ratón.
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