
Te escucho entre luciérnagas de luz
en la tarde vestida de nostalgia.
Quisiera ser tu ninfa de los valles
usurpando del tiempo cualquier duda.
Instintos ataviados, mariposas
en redes sumergidas en minutos
raídos por instantes de calima
o estrellas que acompañan al misterio.
Me miras entre árboles desnudos
enamorados de albas primigenias.
Quimeras en la noche
untan de mermelada los abismos
instaurados en nubes sin distancia,
entre lluvia de hadas y de duendes.
Resistes soledades y hace frío,
ensueñas precipicios en el quark.
Susurras entre sábanas mi nombre.
Nos vemos a través de las pupilas,
ocultando la piel en el exilio,
serpentinos los ojos en el vértigo.
Quásares del asombro tras umbrales,
Uriel que nos protege con su manto.
Enredados a rosas con sigilo
reímos de la sombra con la historia,
entre luz subterránea de tus iris.
Musito en asteroides las plegarias
ondeando en las aguas del amor,
sabiendo que el presente es lo que cuenta.
Ana Muela Sopeña
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