martes, 9 de diciembre de 2008

Sí y sólo sí.


No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. 

Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. 

Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! y en esto soy irreductible no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. 

¡Si no saben volar pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

"El Amor es incierto... tan incierto como tu destino y el mío... tan incierto como saber si mañana saldrá el sol o seguirá lloviendo lágrimas el cielo. 
Puedo rehacer mi destino y rehacer el tuyo... si vos querés, si estamos predispuestos y dispuestos a lanzarnos... pero lo ciertamente inexorable es que lo que deba ser sucederá. 

El Amor desconoce el tiempo y sus abismos... no sabe de distancias ni de azares, se lanza cautelosamente osado al laberinto de la vida... de nuestras vidas... no acostumbra a usar reloj... quizás por eso algunas veces es tan putamente impuntual otras tierna y fantásticamente sorprendente.

 Sólo nos elige... nos señala con el dedo... él y ella... vos y yo... ella y ella... él y él... nos hace plenamente libre para elegirte-elegirnos-elegirme....y volar..."

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