
...Estaba en el mismo bar de siempre. Entre la oscuridad y la multitud aparecías con tu infaltable sonrisa. Abrías tus brazos para envolverme hasta el punto de sentir tu corazón. Me reconocías al oído, lo arrepentido que estabas de tu actitud, y lo mucho que me habías extrañado. Mi alma estaba rebosante de alegría hasta el punto que se salía de mi cuerpo, pero yo me mostraba indiferente. Me invitabas a un trago, sonreías seduciendo mi fortaleza, mientras yo trataba de disimular con una mirada fría. De pronto con la punta de tus dedos comenzaste a acariciar mi rostro y en un susurro me invitabas a irme contigo... mi fuerza ya había cedido...
(lo malo fue que el sueño había terminado)
Mayiyi
anhelosusurrantes.blogspot.com
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