miércoles, 10 de diciembre de 2008

Aquella marioneta ...


Triste está la marioneta.
Nadie la mueve, siempre está quieta.
Sueña con mariposas alzando los hilos. ¡Arriba, más alto! ¡Quiere dar un salto!
Pero su boca está cerrada, no puede decir nada.
Siempre triste la marioneta, porque nadie la mueve y permanece quieta.


 Paula Marco

En un rincón de algún lugar, alguien abandonó una marioneta. Un día muchas mariposas la vieron.
¡Tenemos que ayudarla! Dijeron a la vez
Yo en ese hilo, tú en el otro ¡vamos todas, rediez!
Y la marioneta alzó la cabeza, luego sus manos y después los pies.
Ya no está triste, ya no está quieta.
¡Es tan feliz nuestra marioneta!

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