Un, dos, tres, cuatro ...
siguiendo el ritmo que marcaban las pestañas de ella
(un pestañeo, dos, tres, cuatro…).
Al llegar de nuevo al embarcadero se dio cuenta de que la amaba
(un latido, dos, tres, cuatro…).
Se preguntó si el mareo que sentía sería fruto del ligero vaivén
provocado por el suave oleaje del lago
(una ola, dos, tres, cuatro…)
o
la consecuencia de haberse enamorado en un
(dos, tres, cuatro…)
abrir y cerrar de ojos.
Al final ...
con el olor de las sensaciones desaparecidas...
y yo
con las palabras de explicación
en mi garganta
Ilustración: Nicolleta Ceccoli Libérame en cualquier parte, como brisa desbocada, simplemente eso, el día anhelante, regalo del cielo. ............................. “Qué terrible es cuando uno dice te quiero y en la otra punta la persona grita: «¿Qué?»”. Qué terrible, igualmente, cuando se lo dicen a uno y uno se queda mudo, haciéndose el sordo, como diciendo: «¿Qué?».
sólamente
si la brisa sopla desbocada
en dirección a nuestros sueños.
¿ Qué ? ...Quizás tú...
ilustración . María Elina Mendez
Poco o nada importa mirar a los ojos en la era del escaparate.
La risa es automática, la verdad esquiva, la mano escurridiza
la presencia volátil.
Cuando no vence el trueque, se vende al mejor postor.
Los licitadores despliegan sus catálogos de humo sobre los mostradores.
La prisa engulle, no hay tiempo que perder para poder ganar.
El contador ha de avanzar de la mano del ego, en perfecta simbiosis.
Y en medio de la maraña
hay alguien que comprende.
Quizás tú.




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