martes, 2 de junio de 2009

Patricia ...


Los blancos te esperan...

ellos también

colores para iluminar
un café caliente

buena música que acompañe


 el calor de unos leños prendidos
y crear formas a tus Silencios...
Sobre el Silencio
“Vamos, vamos, que la eternidad aguarda”

Plasmar el silencio… 

¿Pero es posible plasmar el silencio?

 ¿No es el silencio precisamente lo opuesto a la palabra? 

¿No son las palabras, como dice la escritura, odres viejos y gastados incapaces de contener  el significado?

  ¿No es acaso el silencio lo que primero se rompe cuando pronunciamos una sola palabra?

¿Cómo plasmar el silencio, por otra parte,

 en un mundo tan ruidoso como el nuestro? 

¿Cómo hablar del silencio cuando nuestra conciencia está atrapada tratando de resolver la contradicción entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos? 

¿Cómo hablar del silencio cuando la disparidad entre interior y exterior, entre nosotros y los demás, es tal que vivimos como si se tratase de dos entornos contrapuestos? 

Son precisamente esas contradicciones las que alimentan el diálogo en que habitualmente nos hallamos sumidos. 

Y esa contradicción difícilmente se resolverá sin el correspondiente trabajo de integración intra e interpersonal, respectivamente. 

Mal se llega a lo transpersonal sin atravesar y unificar antes adecuadamente esas otras dimensiones.

Somos especialistas en tratar de “resolver” las cosas a machetazos, a cristazos… o a golpes de represión que, para el caso, es lo mismo.

Pero esa actitud que trata al ego como si fuese una especie de delincuente, obviamente, no hace sino intensificar los problemas. 

«El hombre ha ganado sobre los animales el estado de ensueño —dice un clásico— y todavía nos queda un largo camino por recorrer para llegar a despertar plenamente»

Ya no se trata entonces de hablar del silencio ni de acallar la palabra, sino de callar desde el Silencio…

…pero también de hablar desde el Silencio, de cantar desde el Silencio y hasta de danzar desde el Silencio.

 Porque, aunque habitualmente no nos demos cuenta de ello, el Silencio del que estamos hablando nada tiene de silencioso, ése es un Silencio atronador, ese Silencio es estruendo y, ante él, sólo cabe cantar y celebrar el gozo de existir, cada uno a su modo, cada uno con sus recursos particulares, cada uno con su propio instrumento, el que mejor haya aprendido a tocar lo largo de toda su vida en este concierto que juntos estamos componiendo y ejecutando instante tras instante. 

Entonces es cuando el cuestionamiento anterior de las palabras como odres viejos se cae por su propio peso y las mismas palabras gastadas se preñan del sentido de una conciencia que pugna por abrirse a nuevos significados. 

¿Es que acaso podemos contentarnos con menos que Eso?

Encontrarás la magia del silencio en tus formas y colores, y en ellos ese decir que sólo en silencio expresa.

Tus silencios serán parte de la Eternidad.

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