domingo, 20 de febrero de 2011

Aquel torpe Fantasma...


Érase una vez un fantasma tan torpe que decidió
 llenar de puertas las paredes. 

Pero cada nueva puerta que abría daba acceso a un cuarto
 también nueva, rodeada de firmes tabiques como suelen estar
 los cuartos. 

Tan ocupado andaba el espectro rompiendo ladrillos, 
ajustando tornillos y trasponiendo umbrales que pronto se olvidó 
de su torpeza y hasta de su noble condición fantasmagórica. 

A fuerza de tiempo hoy es un simple carpintero 
cuya casa ha crecido tanto que ya es imposible
 saber si estamos dentro o fuera de ella.

No hay comentarios: