Hace miles da años, en alguna parte de África,
alguien... no se, un niño o una niña,
quizá se entretuvo en buscar unas cuantas piedras que guardó
un rato en la mano pues le agradaba tenerlas así;
Tan suaves, pequeñas y blancas.
Entonces tuvo ganas de contarlas, alinearlas, saltar sobre ellas y volverlas a contar… pronto otros niños aliarían su imaginación a aquellas sencillas piedras.
Desde aquel remoto tiempo y hasta ahora, en cualquier aldea,
ciudad, jungla, sabana, estepa, montaña o tierra árida;
el ser humano entrega largas horas de su niñez al acontecimiento
que mejor lo define como humano:
Jugar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario