El inspector Dorio observó el cadáver del viejo con un gesto
de contrariedad.
Luego depositó su impermeable mojado sobre el único sillón
que había en la habitación y comenzó a caminar en redondo,
como si a través de esa operación pudiera entrever
la solución del dilema.
- ¿Qué le sugiere el cadáver cabo Varela?
- preguntó con aires profesorales.
El cabo distrajo algunos segundos rascándose el mentón,
El cabo distrajo algunos segundos rascándose el mentón,
y luego emitió el juicio exigido por su jefe.
- Noté que el cuerpo no tiene sombra, señor.
El inspector Dorio quedó estupefacto.
- Noté que el cuerpo no tiene sombra, señor.
El inspector Dorio quedó estupefacto.
Lo que él tenía en mente era una observación de rutina de lo más estúpida; y lo era mucho más puesta frente a aquella revelación.
- Usted siempre me sale con un martes trece cabo,
- Usted siempre me sale con un martes trece cabo,
no sé para qué le sigo preguntando-
protestó al tiempo que incluía el detalle
en su vetusta libreta negra.
Una hora más tarde, exhaustos y sin respuestas,
Una hora más tarde, exhaustos y sin respuestas,
los dos policías abandonaron la escena en silencio.

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