miércoles, 20 de abril de 2011

Mi libro de tapas duras...


Son días extraños cuando observas la luz del sol
 derramada sobre las calles de la ciudad. 

Me recuerdan a aquellas sesiones de falsa búsqueda espiritual 
que no llegaron a ninguna parte. 

Mi mirada sigue perdida en el vacío, 
mientras recuerdo aquella edad,
 la de despegarme de lo que es la familia, y no antes.

Comencé a volar alto, soñando horizontes que traspasar.
 Mis diarios se pierden en número,
tales son las aventuras que he vivido.

 De tinta he manchado cuadernos y cuadernos,
 intentando explicar todo lo que en el corazón se siente.

¿Volaba para huir o para soñar? 

Que hablen mis testigos,
 ellos podrán decir cuánto hablaba mi mirada. 

Era agradable sentir el peso de mil historias
 sobre mis hombros. 

Un libro con lleno de carátulas nuevas,
 la vía para la abstracción

Confía en tu corazón sobre todas las cosas, 
y apóyate en tu propio entendimiento.


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