viernes, 29 de abril de 2011

Protocolo de seguridad...


 Cuando Mireia y Óscar se hicieron ojitos, la sirena comenzó a sonar.

 Tal y como les habían indicado los encargados de seguridad de la empresa, dejaron sus puestos a toda prisa y se situaron al final de la oficina,
 junto a la escalera de emergencia. 

El jefe de personal corrió hacia ellos con el Código Civil en la mano. 

—¿Los testigos? —preguntó. 

El director de ventas salió de su despacho con las alianzas
 y se situó junto a Óscar.

 La mujer de la limpieza dejó la fregona y se puso al lado de Mireia.

 Los demás empleados colocaron sus sillas en filas y,
 con cara de circunstancias, contemplaron la escena. 

Una vez que el jefe de personal leyó los párrafos correspondientes,
 hizo la pregunta.

 —Mireia, ¿aceptas a Óscar como esposo? —. 

Cuando Óscar iba a responder volvió a sonar la sirena y todos regresaron
 a sus puestos tranquilamente. 

Mireia y Óscar resoplaron. 

El simulacro había llegado a su fin.

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