viernes, 24 de junio de 2011

The Great Gig in the Sky






Se acallan los motores de los autos.Se relajan los niños que jugaron 
y gritaron todo el día. 

La gente empieza a cerrar las ventanas porque la brisa se ha transformado 
en viento del oeste. 

Está fresco.
 Yo miro. 
Como siempre, miro alrededor, como ausente en la escena 
que me deleita la vista. 

Todo está liláceo. 
Las hojas de tantos colores se agitan en una danza
sensual que invita a la noche. 

 El río está casi violeta. 
Y el cielo, el cielo es un salón de baile para las aves que reniegan antes 
de volver al nido. 

Salpicado de cirros que visten los últimos reflejos de un sol que se retira cansado hasta el día siguiente, despliega una paleta de matices mágicos que el hombre ha dado en llamar ocaso y me convence,
 por un rato, de que éste es un instante maravilloso.


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