
Un árbitro licenciado en psicología, cree fervientemente en el refuerzo positivo.
Lleva una tarjeta verde y la muestra constantemente cuando el partido transcurre con normalidad.
Ni el público ni los jugadores entienden nada.
El vagabundo se puso sus mejores harapos, se acomodó en sus cartones más mullidos, incluso abrió un vino de cincuenta pesos.
- Qué haces? - Le preguntó intrigado su compañero.
- Ven a mi lado - le dijo golpeando con la palma el sitio libre, sonriendo sereno
- Ahora nos toca ver a nosotros como se hunde el país.
Con ella las consideraciones y la reflexión tenían poca importancia.
Un abrazo suyo, un beso en el momento más inesperado y toda argumentación quedaba reducida
a la nada, a papelitos rotos perdiéndose en un río.
El ebook del futuro inmediato.
Con un estupendo filtro de serie que eliminará esos molestos pasajes subversivos,
esas incómodas frases pornográficas, incluso los desgraciados finales tristes.
Un viejo cirujano de guerra siente algo especial.
En sus clases de informática en el asilo le enseñan el comando ctrl-x.
Su charla intrascendente se convirtió en filtreo cuando sus miradas
se descubrieron cartografiando sus cuerpos.
Después de acostarse con él, ella abandono para siempre el pret-a-porter.
Había descubierto la ropa hecha a medida.
Buscamos los finales de comedia romántica inglesa,
pero a menudo encontramos los de las series costumbristas.
Con cada golpe de su bastón al andar la anciana demostraba
al mundo el descontento por su vida pasada.
Controlaba sus ataques de ansiedad arrojando trocitos de bollo a las hormigas.
Era un relevante político socialdemócrata retirado.
El borracho es el anarquista del equilibrio.
Los pósters que el adolescente colocaba en su habitación eran la puerta a conversaciones
con amantes que nunca llegarían.
Los zapatos que no nos ponemos son como barcas pudriéndose en el puerto.
Las cacerolas dejaron de ser utensilios de cocina para convertirse
en instrumentos de la orquesta de música de la indignación.