
La fila
Algunos lloran por la noche, puedo oler el miedo y la angustia que destilan sus cuerpos. Se oyen los gritos de las patrullas que vigilan para que nadie se cuele. Al amanecer, trepo al árbol más alto y observo la línea que formamos.
Se extiende delante de mí perdiéndose en el horizonte. Y si miró hacia atrás compruebo que continúa hasta donde alcanza la vista y más allá.
Entonces me bajo y empiezo a reír con todas mis fuerzas, el cuerpo temblando hasta que ella me calma, me coloca en mi sitio y me asegura que vamos en la dirección correcta.
Caos
La mariposa, abrumada por tanta responsabilidad, dejó de batir las alas.
La reserva
Desde hace semanas cambio sus microchips de seguimientos por otros que no emitan señal. Luego dejo algunas de las vallas abierta el tiempo justo para que escapen uno o dos. Me gusta pesar que serán capaces de sobrevivir allá fuera, puede incluso que se multipliquen y consigan organizarse.
Hoy han huido dos machos y una hembra tan hermosa de cabellos claros.
No sé por qué me arriesgo por esta especie, el Dogma dice que todo error pasado será repetido en un futuro
Revelación
Ayer, cenando sopa de letras, descubrí el secreto del universo.
Me apresuré a devorarlo antes de que mi madre trajera el segundo.
Semilla
A una de las margaritas del jardín le ha brotado un ojo justo en el centro.
Es azul y mira a mamá con descaro.«Qué insolente», dice mamá.
No voy a permitir que corte la flor. Sé que aquella muñeca de mi infancia que enterré junto con mis deseos ha germinado al fin.
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Tormenta
Me miras de esa manera y el techo se oscurece. Llueven las hojas de la novela que nunca acabas y yo intento recogerlas, como siempre, pero hoy las rompes en mil fragmentos, te ríes y te vas dando un portazo.
Y me dejas sentada sobre un charco de palabras.
Rosana Alonso