viernes, 18 de febrero de 2011

Fi, tal vez no tan mágico.


 El numero Fi, la proporción Áurea, últimamente tan manida gracias a libros como el Código da Vinci, hasta extremos en los que cada vez que se escucha hablar de esta parece algo sobrenatural. 

Al menos con lo que respecta a la biología no es más que una proporción que optimiza los recursos.

 Es decir, lo mismo al menor costo posible o de otra forma,
 optimización de los recursos. 

Un par de ejemplos nos ayudaran.

 La disposición de las hojas de los tallos en gran cantidad de plantas siguen los que se conoce como Sucesión de Fibonacci (0,1,1,2,3,5,8,13,21,34,55,89,144). 

Al dividir un número por el inmediatamente anterior nos da 
un resultado de 1,6X, es decir el número áureo.

 La disposición de las hojas (filotaxia) sigue un patrón tal que cumple con la relación de 1,6X es decir viene afectado por el numero áureo. 

Como dije antes no es mi objetivo explicar como se obtiene 
esta relación, cosa fácil, si no porque ocurre esto. 

Continuemos, esto es así porque es la forma en la que las plantas optimizan sus hojas, es decir, ninguna hoja crea sombra sobre otra reduciendo la efectividad de la fotosíntesis. 

De esta forma la energía necesaria para crear la hoja es recuperada en síntesis de glucosa

 Otro ejemplo, la hoja de girasol (como otras tantas) tiene las semillas
 en una preciosa disposición que vuelve a cumplir las reglas del número áureo. 

¿Cuál es la razón de que esto es así?

 Esto le confiere a la flor el disponer de un mayor número de semillas
 en el mismo espacio, es decir aprovecha al máximo el espacio disponible. 

La selección natural ha optimizado a algunos organismos y parece
 que la razón es 1,6. 

Como estos existen otros miles de ejemplos, los Nautilus incluso hasta nuestro cuerpo se rige en cierta manera por este número tal y como dibujo da Vinci o como vemos en la foto que ilustra este post. 

Esta es una posible explicación al porque en muchos edificios clásicos se sigue también una patrón en torno a este número.

 Es un patrón fácil de dibujar, pero sobre todo es un patrón natural
 y de forma inconsciente agradable, ya que al fin y al cabo
 no somos más que producto de la selección natural.

 Todo es cuestión de optimización, más por menos.

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