
Detente, para, no caigas,
duérmete mecida en la cuenca de tus ojos,
pequeño lago salado, tesoro de tu corazón,
a la nana nanita tu lagrimita.
Entre una mirada, un beso y una caricia se extravió la sonrisa.
Entre recuerdos entreabiertos de un corazón ajado,
llegó el rumor de una melancolía acariciante.
Ojos suspirando penas que brotaron en riachos salados.
Duérmete mecida en la cuenca de tus ojos,
pequeño lago salado, tesoro de tu corazón,
detente, para, no caigas,
a la nana nanita tu lagrimita.
Tinta de ausencias derramadas en un libro de tristezas.
Una vez lecho de río de bucólicas riberas,
asomaban gotas de rocío para regar el jardín de la felicidad.
Pequeño lago salado, tesoro de tu corazón,
detente, para, no caigas,
duérmete mecida en la cuenca de tu ojos,
a la nana nanita tu lagrimita.
Guarda tu húmeda presencia para la vuelta de la primavera.
Para cuando el jardín de mis días vuelva a brotar en flores de felicidad.
Lágrimas de sonrisas...
...
a la nana nanita tu lagrimita.
adolfocanals@educ.ar
duérmete mecida en la cuenca de tus ojos,
pequeño lago salado, tesoro de tu corazón,
a la nana nanita tu lagrimita.
Entre una mirada, un beso y una caricia se extravió la sonrisa.
Entre recuerdos entreabiertos de un corazón ajado,
llegó el rumor de una melancolía acariciante.
Ojos suspirando penas que brotaron en riachos salados.
Duérmete mecida en la cuenca de tus ojos,
pequeño lago salado, tesoro de tu corazón,
detente, para, no caigas,
a la nana nanita tu lagrimita.
Tinta de ausencias derramadas en un libro de tristezas.
Una vez lecho de río de bucólicas riberas,
asomaban gotas de rocío para regar el jardín de la felicidad.
Pequeño lago salado, tesoro de tu corazón,
detente, para, no caigas,
duérmete mecida en la cuenca de tu ojos,
a la nana nanita tu lagrimita.
Guarda tu húmeda presencia para la vuelta de la primavera.
Para cuando el jardín de mis días vuelva a brotar en flores de felicidad.
Lágrimas de sonrisas...
...
a la nana nanita tu lagrimita.
adolfocanals@educ.ar
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