
Aquel príncipe convertido en rana, se había cansado de vagar por las charcas de bellos jardines.
En ellos esperaba la llegada de la joven, que por su propia voluntad le diera un beso, sin sentir repugnancia, sin conocer su verdadera identidad.
Se había tenido que ir acostumbrando a su nueva vida, a su nuevo aspecto. Y al final eso mismo, fue lo que le hizo pensar... Y si disfrutaba de lo que aquel viejo mago le había dado con aquel hechizo, en vez de agotar el tiempo esperando un sueño?
Y saltando sobre una hoja emprendió el camino hacia su nueva vida.
Lo que él aún no sabía es que en una charca de bellos nenúfares, encontraría una dulce rana que se quedaría prendado de sus ojos saltones, y le amaría con todas sus fuerzas.
“Aceptar nuestra vulnerabilidad en lugar de tratar de ocultarla es la mejor manera de adaptarse a la realidad” David Viscott
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