jueves, 12 de marzo de 2009

Las palabras en azul.




Uno quiere perpetuar unas pequeñas ideas que tuvo y las escribe para que no se escapen, 
para que no se vayan, para que no mueran y para permanecer uno en ellas, de algún modo. 

Algo así, y también uno escribe porque está solo, porque la vida transcurre en soledad y esa soledad es interrumpida por algunos momentos en los que conseguimos comunicarnos, 
en los que logramos alguna clase de comunión. 

Pueden ser los momentos amorosos, los momentos artísticos en el caso del artista, momentos relacionados con una sed de justicia para ciertos espíritus, pero son pocos. 

A lo mejor uno escribe para ver si de algún modo la literatura o la poesía le causan aunque sea un momentito de ésos. (...) 

Uno tiene un pensamiento inquietante una noche, cree tenerlo en la más absoluta soledad, 
eso sigue su proceso y en algún momento se convierte en un relato, 
y mucho tiempo después otro tipo lee eso, 
y mucho después uno ve a ese tipo o se cruza con alguno que le dice:

 "Leí eso que usted dice acerca de las palabras en Azul, 
y yo he pensado en eso alguna vez".

 Ése es un momento en el que uno no está solo.

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